En ese momento, Juan y su grupo quedaron atrapados en una situación de vida o muerte.
El rostro de Luis se tornó pálido, y una sensación de culpa lo invadió por completo. Si hubiera investigado antes la relación entre la familia Ortiz, Ofelia y sus aliados, no habrían permitido para nada que Juan cayera en semejante peligro.
Respiró muy hondo, tomando la firme decisión de proteger a Juan a toda costa, incluso si eso significaba sacrificar su propia vida.
Viendo que Juan no respondía, Raimundo se