—¿Abuelo, qué hacemos? —preguntó Patricia, claramente nerviosa.
Antes de venir, ella ya sabía que Santa Clara del Valle era un territorio muy peligroso y caótico, pero no esperaba que la realidad fuera aún peor, con asaltos a plena luz del día y hombres armados involucrados en los hechos.
Diego, que tenía mucha experiencia en el campo de batalla, mantuvo la calma y dijo: —No te precipites. Vamos a esperar a ver qué pasa.
Juan tenía el mismo pensamiento.
En poco tiempo, los hombres armados se le