Mientras las dos mujeres discutían muy agitadas, Juan bajó las escaleras cargando una pequeña caja.
En realidad, si solo se tratara de algunos artículos de uso diario, no habría necesidad alguna de que él volviera, ya que no tenían gran valor.
Sin embargo, las cosas que el anciano le había confiado antes de morir estaban todas en la casa de Marta, así que Juan hizo un viaje especial para recogerlas.
Juan miró a Marta por un instante y luego, de repente, se giró directo hacia Patricia y dijo: —Pa