¿Cómo la vería Juan entonces?
Marta no pudo evitar sonreír con gran ironía mientras se dejaba caer sin fuerzas en el sofá.
Marta, ¿en qué te has convertido?
Ya que has dicho lo que dijiste, mejor deja que todo termine aquí.
En tu corazón ya está Pierdrita, entonces, ¿por qué ser tan egoísta de querer retener a Juan?
En esejusto momento, sonó el timbre de la puerta.
Marta se acercó a la entrada y miró por la ventanilla. Y Para su gran sorpresa, vio que era Juan quien estaba de pie afuera.
Su cuer