Después de colgar celular, Juan se rascó un poco la cabeza, sintiéndose bastante desconcertado.
Al principio, su intención era que Amadeo se encargara del cadáver, pero por una serie de coincidencias que hasta ahora estaban en materia de investigación, habían descubierto a un espía de Aravolia.
Sin embargo, pensándolo bien, esto también era muy positivo, ya que evitaba algunos problemas tan innecesarios.
Guardó su teléfono en el bolsillo y regresó a la villa, donde vio a Elena usando su móvil. —