Juan terminó de hablar.
Las dos mujeres quedaron atónitas.
Marta frunció el ceño y dijo: —¿Qué quieres decir con eso? ¿Quieres decir que tú eres el presidente de Yaphee?
—Sí, efectivamente, soy el presidente de Yaphee— Juan admitió sin rodeos.
Rosa no pudo evitar soltar una risa sarcástica: —Juan, ¿tiene algún sentido que presumas así?
—¿Solo porque te llamas Juan, crees que eres el presidente de Yaphee?
Ella lo miró con desprecio: —Debo decir que es la primera vez que veo a alguien tan descarad