Todos se dieron la vuelta y vieron a un joven entrar a grandes zancadas con las manos en los bolsillos.
—¿Juan?
David y los demás exclamaron sorprendidos.
Laura, además de la sorpresa, sintió una extraña emoción brotar en su corazón.
—Pequeño, ¿quién demonios eres tú? ¿Cómo te atreves a meterte en mis asuntos?— Carlos miró fríamente a Juan.
Juan no dijo nada, solo caminó junto a Laura y la puso detrás de él.
Luego, sin decir palabra, agarró una botella de la mesa y la estrelló contra la cabeza d