Finalmente, Tránsito, que no era como la gente común, poseía una experiencia de vida marcada por haber enfrentado grandes desafíos. Calmándose preguntó con voz serena:
—Señor, ¿acaso usted ha entrado por la puerta trasera de la Fortaleza del Alba?
—Así es —respondió Juan con firmeza—. ¿Hay algo que quiera indicarme?
—Cuando ingresó por la puerta trasera, ¿escuchó o vio algo inusual? —preguntó Tránsito, aunque cuidándose de no ser demasiado directo.
—En lo absoluto —respondió Juan, fingiendo tota