—Si sigues siguiéndome, voy a tomar medidas drásticas. No creas que, solo porque te salvé antes, puedes hacer lo que quieras —advirtió Juan, intentando intimidarla para que lo dejara tranquilo.
Sin embargo, la mujer, convencida de que Juan no le haría daño, se mantuvo tranquila y confiada, con una expresión desafiante.
—Hazlo, adelante. Sé que eres fuerte y no podría resistirme. Vamos, ¿ qué esperas? —respondió con firmeza mientras flotaba hasta ponerse frente a Juan, como si estuviera lista par