—Está bien.
Al ver que Aquilino aún mostraba una actitud desconfiada, el anciano continuó en voz baja.
—Por cierto, tu nieto Amador también fue asesinado por Juan.
Tras escuchar esas palabras, Aquilino se convirtió en una ráfaga de luz y salió disparado de aquel misterioso dominio.
Juan, tras escapar del campo de energía de Zeno, voló directo hacia el este. No fue sino hasta que se dio cuenta de que Zeno no lo había seguido que comenzó a descender lentamente, aterrizando cuidadoso en el suelo.
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