—¡Niño, parece que has tenido suerte! —dijo Elías con una mezcla de celos y alivio, explicándole con calma a Juan. —Cuando caíste en el abismo, mientras estabas desmayado, el Señor de la Enredadera Inmortal te sometió a una prueba sin que tú lo supieras. Si hubieras tenido pensamientos oscuros, jamás habrías llegado aquí. Solo porque superaste esa gran prueba, ahora estás dentro de esta Enredadera Inmortal. No lo puedo creer, parece que eres realmente una persona de corazón puro.
Juan, aún sorpr