Juan perseguía incansablemente la figura de Delfín, y en poco tiempo había llegado a la frontera de la Ciudad de las Sombras. Si avanzaba solo un poco más, saldría de su territorio.
Ambos, uno huyendo y otro persiguiendo, se encontraban en una situación bastante desigual. Delfín ya estaba al borde del colapso, con el rostro extremadamente pálido y su cuerpo drenado de sangre. Su nivel de poder había caído de forma drástica, y casi no le quedaba fuerza en su interior.
En cambio, Juan seguía tan e