¿Eres el famoso director de Luzveria, Wenceslao? —preguntó con cierta curiosidad el hechicero, levantando la vista para observar a los tres, antes de hacer como si no le importara y continuar con la conversación.
—Soy yo, Modesto. Creo que ya sabes cuál es mi propósito, así que iré directo al grano: estoy dispuesto a donar un millón de dólares por esta propiedad, con tal de que me dejen alquilar el terreno durante tres días para filmar. No sé si podrías hacer una excepción al respecto —respondió