De repente una figura apareció desde las alturas de Crestavalle.
Era el asesino conocido como el Quinto Guardián, quien había llegado apresurado desde Luzaria.
El Quinto Guardián miró a lo lejos, y murmuró para sí mismo:
—¿No está aquí otra vez? ¿Cómo es que este chico siempre puede escapar? ¿Acaso tiene el poder de predecir el futuro?
Claramente, el Quinto Guardián había corrido desde Puerto Lúmina tras recibir la noticia, y al llegar a Crestavalle no encontró rastro alguno de Juan.
—Hmm…., hay