—Celeste, ¿qué estás haciendo? Si los demás ven que la gobernante de Solestia está así, ¿cómo podremos mantener la dignidad? —Juan se apresuró en ese momento a esquivarla.
—¿Y qué pasa? ¿Acaso la gobernante de Solestia no puede tener a alguien que le guste? ¿No puede comportarse juguetonamente frente a esa tierna persona? —Celeste, sin importarle nada, intentó de nuevo lanzarse a los brazos de Juan.
—Entonces, ¿esa es la razón por la que dejaste que Anabel te llamara 'Maestra'? —Juan sonrió con