—¿Qué dijiste? ¿Te atreves a repetirlo? —Ciro no podía creer lo que oía.
—Dije que te largues, ¿no lo escuchaste bien? —Juan miró a Ciro fijamente, repitiendo con firmeza.
—¡Maldito mocoso, estás buscando la muerte! En Puerto Lúmina nadie se atreve a hablarme así; tú serás el primero… y el último. ¡Te voy a matar! —Ciro terminó de hablar y lanzó un feroz puñetazo directo al rostro de Juan.
Juan, con un rápido movimiento, respondió con una bofetada en la cara de Ciro.
El sonido del impacto resonó