Kolen
Probar sus labios nuevamente era alucinante. Me siento completo con ella a mi lado. Mi lengua juega con la suya. Suelta un gemido placentero cuando mis labios comienzan a bajar por su cuello. La deseo, sé que no es el momento de poseerla, pero su olor, su piel y sus gemidos me exigen que no pare. Me detengo para enfrentar la mirada lujuriosa de mi mujer.
—Hazme el amor, Kolen, necesito sentirte, que mi piel huela a ti. —me pide y asiento satisfecho. Claro que la voy a hacer mía. No sé qu