UN ÁNGEL PARA LA BESTIA. Capítulo 31.
__ No necesito que nadie me cuide las espaldas. - le dijo Marcelo mientras sus tiros certeros derribaron a todo aquel que veía aparecer.
__ Es una orden. - dijo Alaya del mismo modo, con su ojo pegado el aparato que le permitía ver en la oscuridad facilitando su camino.
El hombre que sostuvo a uno de los hombres de Alvin y prácticamente le arrancó la tráquea se giró hacia ella.
__ La nueva orden es que ubiques a mi mujer, a ese hijo de puta y cuando tengas al primero me dirijas a él. - deter