UN ÁNGEL PARA LA BESTIA. Capítulo 26.
Gálata asomó la vista por la ventana, manteniendo sus manos en la espalda. Algo no la dejaba estar en paz, pues percibió en el ambiente algo que no pudo distinguir, pero sí sentir un peso extraño sobre su espalda.
La oscura noche envió recuerdos que no pudo detener y aún teniendo a su hijo a su lado, mientras jugaba con algunos de los juguetes que Marcelo le dió y que no olvidaba jamás, siguió sintiendo que algo los rondaba.
Cray siguió sin contestar, Marcelo aún no podía contactarlo y en su