UN ÁNGEL PARA LA BESTIA. Capítulo 20.
Nada podía dañar la coraza de un hombre con el temple de acero de un Crown, salvo cuando tocaban esa parte que se habían tocar por la persona que los volvió frágiles.
Y en ese instante, si le hubieran prestado atención a Marcelo se hubiesen dado cuenta de la forma en que cambió su semblante por uno que debería dar miedo al ver a su Diosa tendida en sus brazos, sin mover un solo dedo.
__ Déjame revisarla. - pidió el hombre, pero el candidato se negó, pegando su cabeza a su mejilla.
__ ¿Por qu