Dos semanas más habían transcurrido. Keyla estaba cada vez mejor preparada, con las horas exhaustivas que se dedicó a aprender cada vez más lo que cada uno se encargó de mostrarle.
Joseph siguió con su entrenamiento de autodefensa, dejándole ver que siempre había algo nuevo que aprender. No siempre había un final, ya que nunca se sabía en realidad que tanto podía necesitarse.
Cuando la mañana llegó Keyla no quería levantarse, su cansancio era demasiado y las horas en que durmió no fueron sufi