No eran grandes referencias, no tenían señales claras de lo que Mauro estuviera haciendo, pero Gálata supo desde el instante que fue atacada que debía desaparecer de la ciudad.
Su ex esposo no era alguien de ignorar. Sí se hizo notar de esa forma no fue solo para darle un susto. Tenía que huir, tan lejos como pudiera porque una exposición como esa, le dió la sensación de tirarse a un vacío que si tocaba el fondo no sería solo miedo el que podría sentir.
Se miró al espejo, tenía leves cortes e