Una temperatura adecuada, la noche siendo la más tranquila de todas. Un ligera llovizna se cernió sobre Manhattan, mientras el silencio entre Marcelo y Gálata se volvió momentos para compartir dos personas que no tenían nada en común, según ellos. Pero la compañía era agradable.
__ ¿Cree que esto termine bien? - preguntó Gálata con la duda que la asaltó. Marcelo levantó la mirada para darle su atención. - Me refiero a que todo es tan complicado. Tengo a un asesino de masas siguiendo mis pasos,