Ella no cambió de opinión, me levanto al otro día con el desayuno como chantaje. Odio cocinar justo en la mañana y ella lo sabe bien. Fue un buen chantaje, pienso mientras muerdo enojada mi omellet.
La verdad no sé si un simple desayuno sea suficiente para está vez, voy a pedirle un favor al Edward, se supone que estoy realmente enfadada con él, no puedo ir a pedirle un favor así como así.
-¿Y Luke?- pregunto cuando no noto su precencia en la sala mientras dejo los platos sucios para empezar a