Edward solo podía caminar de un lugar a otro fuera de esa habitación, su camisa había sido cambiada por una nueva prenda, había quitado la suciedad de sus muñecas y las manchas de sangre seca de sus brazos, incluso las pequeñas gotas que estaban invisibles sobre su rostro.
El pensamiento de que Katherine y su bebé estaban fuera de peligro había quitado gran peso de su espalda por ahora pero los Rusos aún seguían aquí y él no había recuperado del todo su poder en su propia zona, ni siquiera quer