Un nuevo día
Cómo había prometido Edward llegamos ayer de noche a mi departamento, sin contratiempos, sanos y salvos, habíamos pasado el resto del día en la playa, entre risas y tonterias, ni siquiera sabía a dónde se había ido el tiempo hasta que nos dimos cuenta que el sol empezaba a esconderse.
Estuvimos abrazados en medio de la arena mientras veíamos el mar, nada pudo haber sido mejor ni sentirse tan bien como aquello, estuvimos así hasta que oscureció y el helicóptero llegó por nosotros en