85. Tienen miedo
Noah colgó el teléfono y exhaló con fuerza. Georgia también sonaba frustrada durante la llamada, pues la abuela de Charlie y sus abogados no paraban de dilatar el proceso. Las cosas no avanzaban, su regreso a Las Vegas se veía difuso y la incertidumbre aumentaba con cada día que pasaba. A Charlie lo había llevado con su abuela, más veces de las que esperó tener que hacerlo.
—¿Malas noticias? —preguntó la señora Gretel, al tiempo que dejó un pocillo de café sobre la mesa.
Noah agradeció con un a