65. La llamada
Se quedaron así un rato, en un silencio cómodo, compartiendo bocados del sándwich y turnándose la botella de vino. Alessia no recordaba la última vez que se había sentido tan relajada, tan en paz. Y, aunque no lo dijera en voz alta, sabía que gran parte de esa sensación se debía a la compañía de Noah.
—¿Sabes algo? —dijo él de repente.
—¿Qué?
—Este lugar… este momento… Me hace pensar que quizá, a pesar de todo lo complicado que ha sido este año, no todo está perdido.
Alessia lo miró con ter