13. Prófuga de la justicia
—¡¿Me estás diciendo que ese hombre con el que tuviste el mejor sexo de tu vida ahora trabaja acá?! —exclamó Grace y Ale se atoró con el sorbo de vino que estaba tomando, por lo que, empezó a toser con fuerza—. Perdón, perdón…
—¡Oye, no es para tanto! ¡Eso no fue lo que dije! —se defendió Ale, mientras terminaba de controlar su respiración y Grace soltó una carcajada.
—Perdóname, pero con esa descripción de como estuvieron en el bar y después lo que te hizo… Uuuuf, me dio calor —bromeó Grace