Mayo, 25
Las arcadas estremecen mi cuerpo somnoliento y a la rapidez de la luz me levanto de la cama quintado todas las cobijas que me cubren. El frío mármol bajo mis pies es totalmente ignorado por mi cerebro, cuando en lo único que se concentra es en no vaciar mi estómago vacío en el piso.
Al llegar al baño voy directo al retrete, levanto la tapa y tan pronto como quito mi mano de mis labios y abro la boca, el vómito sale a borbotones. El líquido accido quema mi garganta provocando que la sen