Mayo, 01.
Damián Webster.
Me cruzo de brazos y con impaciencia hago resonar mis zapatos con el piso de la casa, logrando así que la rubia me dedique una mirada por encima del hombro y haga una mueca de desagrado y poca tolerancia en mi dirección.
Hace dos días que esa pequeña nació y aún nadie sale del embeleso, ni siquiera mi hija me ha prestado la suficiente atención en los últimos días, todo en lo que ella y el pequeño Jesserd pueden pensar y hablar es de la pequeña Camille, la euforia de la