Marzo, 25
Estaciono el auto frente al edificio y miro la hora en mi reloj: cinco en punto de la tarde. Suelto un suspiro y salgo para sacar a Mía del auto, una vez afuera y tomadas de la mano empezamos a andar hacia el interior del edificio. Cristián abre la puerta y lo saludamos, también a Kenny y finalmente entramos al ascensor.
El fin de semana fué algo ajetreado, después de la cena con lo Reeves, los volví a ver solo cuando Tristán los trajo el domingo en la tarde a despedirse porque de nue