En el Penthouse, más precisamente en la habitación de Mateo, él y Aye seguían plácidamente durmiendo abrazados. Él la sostuvo toda la noche entre sus brazos disfrutando de un placentero sueño.
Aye comienza a recobrar la conciencia y de a poco abre sus ojos, los brazos de Mateo a su alrededor le hacen recordar en dónde y con quién se encontraba. Una pequeña sonrisa se asoma en sus labios y con mucho cuidado se gira para quedar frente a él. Recorre el rostro del joven con su mirada; él seguía sie