Nancy se llevó las manos a la boca y abriendo los ojos desmesuradamente por el desconcierto no apartó la mirada de su hermano que ya se le ve rojo y con las venas del cuello hinchadas al igual que las de sus brazos por la fuerza que ejerce al apretar el puño.
—¿Qué has dicho? —La voz gruesa y amenazante de Einar estremeció a Nancy.
—Einar. —Intervino temblorosa. —Por favor... Escu... —Roy se levantó de su puesto y tiró de ella así callándola. Hasta este punto poco le importaba a que Einar se