—¿No debería quedarse en casa? —Bernadette abrió la puerta del auto. ―El señor se enojará mucho cuando vea esas marcas en su cara y mucho más cuando no la encuentre en casa.
—Quiero ir a ver a mi sobrino. —Montó al auto ignorando lo último, él sabe a lo que se dedica, no tiene por qué molestarse. —Y quiero llegar rápido, acelera. —La mujer alzó las cejas, no es la misma chica que conoció meses atrás. Lo que se dice de Leviatán es cierto, destruye todo lo que toca por como es, o quizás sea el ej