Mundo de ficçãoIniciar sessãoMi corazón casi se me salía del pecho. ¿Era tan evidente lo mucho que nos atraíamos? ¡¿Ricardo me adoraba?! ¿Por qué en lugar de hacerse el digno y negarlo, se ruborizó? ¡Oh por Dios! ¡Quizás era cierto! ¡Era cierto!
Ninguno de los dos dijimos una palabra… Casi no podía respirar por la agitación en mi pecho… Yo esperaba que él dijera algo, que respirara, que se moviera, que parpadeara… Pero, aún sumamente avergonzado, él me estaba mirando, a mí, a los ojos… ¿Me quería decir algo? ¿Iba a






