— No quisiera dar un diagnóstico equivocado Gerrit, pero no me gusta lo que sentí al tomar su presión— dijo el médico— deberías llevarla lo más urgente que puedas.
— Entonces saldremos detrás de tí, Adel.
Una vez que salió el médico Gerrit se dirigió a sala, en el mueble seguía su esposa descansando.
— Marjorie vamos hasta la clínica, debes iniciar con esos exámenes de inmediato.
— Escuché muy bien, que Adel dijo en la tarde— insistió ella.
— No seas terca mujer.
Ella con renuencia le aco