— ¿Como? ¡No puede andar muy lejos!— exclamó Camila— aun no camina tan rápido.
Todos salieron lo más aprisa que pudieron, mientras la señora Samuelson se quedaba con el bebé más pequeño dentro de la casa. Por más que buscaron por los alrededores no había rastro del niño por ningún lado, Camila estaba desesperada, no podía entender cómo su pequeño de casi dos años no estuviera por ningún lado, alguien se lo tuvo que haber llevado.
Todos volvieron dentro de la casa sin saber que estaba sucedien