—¡¿Qué demonios te pasa?! —Gritó Jack anonadado cuando logró regresar a la superficie, se pasó sus manos por su cabello apartándoselo de la cara, dejándome atontada con la sensualidad de sus acciones—. ¡¿Por qué hiciste eso, Lucy?!
—Porque te lo mereces al decir disparates, eres un completo estúpido, Jack —respondí cruzándome de brazos.
Él me observó perdido con mis palabras, a la espera de que le explicara todo minuciosamente. Entonces, soltando un respingo me agaché un poco para quedar a su a