Sin esconderme.
Anastasia.
Desperté en el motel, sin ruidos como aquella vez a mi alrededor, solo en mi corazón.
Era momento de tomar una decisión. Una que de verdad pudiera darme la tranquilidad que necesitaba.
Vi la cartera de mano, a mi lado. Respiré. La revisé con cautela y sí... Todos mis documentos estaban allí.
Ahora podía moverme a dónde yo quisiera sin temer que me encontrara.
Pero eso no se sentía del todo bien. Ya no.
Me levanté de la cama, fui al baño y luego recogí mis cosas. Al salir, Lucius no