Lo que más dolía.
Anastasia.
Al principio, pensé que su voz era producto de mi imaginación, pero cuando lo vi, todo en mí se desbordó. La culpa, el miedo, pero sobretodo: las ganas de abrazarlo, sentirme de nuevo segura pero al mismo tiempo atrapada en él.
Había pasado mucho menos de un mes desde la última vez que lo había visto, y, sin duda, mis sentimientos contradictorios seguían intactos. Ni alejarme de él había funcionado.
Pero al escuchar su declaración, parpadeé, confundida.
¿Qué demonios…?
Esperaba algo