—Vamos, cabeza de fuego, no te angusties tanto —susurró Kyrios, su voz un ronroneo oscuro mientras acariciaba la oreja de Beltaine, sus dedos deslizándose suavemente por su cabello—. Tu amigo, siendo un mate falso, seguramente está con el lycan que lo marcó.
—¿Estás seguro? —preguntó Beltaine, sus ojos chispeando entre la duda y la esperanza, un destello de incertidumbre nublando sus esmeraldas.
—Confía en mí —Kyrios sonrió con un destello en los ojos, un destello que prometía tanto seguridad c