La noche había caído sobre la ciudad como un manto pesado, sofocando los últimos vestigios de luz con su oscuridad opresiva. En la comisaría del Distrito 5, el bullicio era ensordecedor. Los agentes policiales se movían con una urgencia que rozaba el pánico, sus radios crujían con cada nueva transmisión, y los teléfonos no dejaban de sonar, cada llamada una voz más aterrada que la anterior.
El agente García respondió el teléfono:
—Comisaría del Distrito 5, ¿cuál es su emergencia?
Una voz asust