Beltaine contenía las ganas de lanzar un escupitajo directo al ojo de aquel insufrible necio. "¿Acaso se ha creído el rey del mundo para exigir favores a cambio de sus preciadas migajas de información?"
"¡Carajo! ¿Es que no puede, por una vez, conceder algo sin esperar retribución? ¡Qué fastidio!"
Perdida en su mar de pensamientos, no notó cómo Kyrios, astuto como el lobo que era, se deslizaba cerca, atrapándola por la cintura con un movimiento furtivo.
—Para obtener mi ayuda, tendrás que colab