—¡Maldita sea!—Bastian rugió con furia contenida, golpeando el suelo con el puño mientras se hundía en su desesperación. Cada palabra era un grito desgarrador que resonaba en las paredes de su departamento.
Su mente estaba al borde del colapso, dando vueltas en un círculo vicioso de ira y ansiedad. Caminaba frenéticamente en círculos por la sala de estar, su angustia transformando el suelo en un sendero de desesperación. Las paredes parecían cerrarse a su alrededor, reflejando su tormento inter