—¡Vamos Seraphina! ¡Solo falta el último fragmento! ¡Es el más grande pero podemos hacerlo!
—¡Lo estoy intentando!
—¡Vamos, vamos, ahora! ¡Rápido! ¡Sácalo!
Mientras tanto dentro de la mente de Kyrios, Beltaine y él estaban en pleno acto de amor cuando sintió una punzada extremadamente fuerte en su cuello. Tartamudeó y bajó la velocidad de sus embestidas para recostarse sobre el cuerpo de su amada.
—¿Qué? ¿Qué pasa? ¡No te detengas!—lloriqueó Beltaine, sin saber el dolor que su Alfa estaba sinti