—¡No tenemos mucho tiempo, y tu energía está perturbando todo! —exclamó Melissa, sus palabras llenas de una urgencia desesperada. La habitación se llenaba de sombras danzantes, como si el mismo aire estuviera conspirando en su contra.
—¿Mi energía? ¡Pero si no estoy haciendo nada! —protestó Beltaine, sus ojos destellando con una mezcla de confusión y miedo. Sentía que una corriente invisible la rodeaba, tirando de ella hacia un abismo desconocido.
—¡No importa! —Melissa apuntó frenéticamente al