—¡Espera! —gritó Beltaine, su voz cortando el aire como un cuchillo afilado. La fuerza de su orden detuvo a Kyrios en seco, su cuerpo rígido por la sorpresa y la incredulidad. No podía creer que su propia mate lo frenara en su embestida furiosa contra las intrusas.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Kyrios, girando la cabeza rápidamente hacia ella, su voz llena de desconcierto—. ¿Por qué me detienes?
Beltaine lo miró con una mezcla de firmeza y una urgencia que bordeaba lo irreal, sus ojos brillan