Kyrios dio un pisotón fuerte, lo suficientemente potente como para sacudir el suelo y sacar a Beltaine de sus pensamientos. La pelirroja se sobresaltó, sus ojos centelleando de sorpresa mientras se giraba hacia el Alfa. Él gruñía, un sonido bajo y peligroso que resonaba en la habitación como un eco de tormenta, reverberando con una intensidad que ponía la piel de gallina.
—He recorrido cada rincón de Unirx —dijo Kyrios, su voz un gruñido cargado de ira contenida—. Pero nunca, nunca he encontrad