Sonreí al contemplar a la pequeña Strella devorando con gusto su desayuno de hot cakes, decorados con rodajas de plátano y manzana, acompañados de un delicioso vaso de Chocomilk que desaparecía rápidamente entre sus pequeñas manos.
—¿Estás lista para irnos? —pregunté con una sonrisa, observando cómo Strella daba el último bocado con entusiasmo.
Strella asintió emocionada, sus ojos brillando con alegría y anticipación.
—¡Sí, novio de mi mamá, ya estoy lista! —exclamó con entusiasmo, su voz llena